martes, abril 26, 2011

La mancha de nacimiento

Cuando todas las injurias se agolpan en tu cabeza es cuando "tocás el cielo".
Vos (sos el viento, sos el follaje caer), mi apellido, mis dientes, mis ideas, todo quiere refugiarse.
Absorbés mi búqueda, sacudís mi ansiedad.
Me ves yendo atrás tuyo y no me parás, disfrutás viéndome, disfrutás sabiéndome, disfrutás no dejándote sentir.
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sábado, abril 09, 2011

Té verde en mí.

La escuché más de una vez llorar con esa canción. La horrible sensación que eso genera en mí, las ganas de gritar hasta el cansancio, las ganas de pedirle otra vez, hacen que mi ser llegue a un estado que no puedo identificar entre los que conozco. Cuando llora no necesariamente está triste, entonces leí sus ojos como acostumbro y, acercándome a lo que supongo real, me dije "no me importa". Claro que me importa.
Con el paso de las hojas supe que sus llantos constantes provocan mi engaño, mi engaño que no es engaño en absoluto. Esas hojas que pasaron determinaron mi fe, determinaron mis libros y determinaron las formas.
 Con mi llanto vinieron otras cosas, vino el fuego que provoca cada ser que detesto, vinieron las ganas de matar la nada, vino el dolor más agotador que sentí.
El dolor más agotador que sentí es ese que a veces te consume en cuotas chicas, ese que te hace inservible y capaz, capaz de todo. Mi llanto no le sirvió a nadie, mi llanto alimentó los gritos que aturden.
Mis formas caseras de ir muriendo me consumieron y ahora tengo más vida que nunca.
Es mi pasión la vida la vida radica en mi muerte. Más increíble es que mi sufrir ya casi no esté, que aparezca cada tanto. No quiero hablar de ahora, quiero contar el antes.
Quiero contar el antes, mi antes, el de hace muchas hojas, el seco, el más lúcido antes.

lunes, abril 04, 2011

No puedo parar de mirar sus fotos.

Si eso es un problema necesito que me lo digas, que me lo digas vos o, no sé, que alguien me lo cuente de algún modo sutil para no sentirme chocar con la más sólida pared.
Sabés que ya hace un tiempito que lo miro así? Siempre tuve ese "defecto" de mirar a la gente obsesivamente y ahora me sorprendo mirando sus fotos (sí, justo las de él) con todo el placer de hacerlo y de saber su vida. De saber esa vida que no me interesaba, o que, mejor dicho, me disgustaba.
Y ahora no hay vuelta, "es tarde" (palabras que juntas son un cliché que no deja de gustarme, como cantar el feliz cumpleaños), estoy tan empapada de su vida que hasta a veces quiero darle un abrazo.